Sermón sobre el solitario feliz

Así lo he oído. En cierta ocasión el Bienaventurado residía en Savatthi, en la arboleda de Jeta, en el parque de Anathapindika. Allí, el Bienaventurado se dirigió a los monjes diciendo:
-Monjes.
-Sí, venerable señor -le respondieron los monjes.
Y el Bienaventurado dijo así:
-Monjes, os predicaré el análisis y la exposición del solitario feliz. Escuchad con cuidadosa atención y hablaré.
-Sí, venerable señor -le respondieron los monjes.
Y el Bienaventurado dijo así:

Que nadie persiga el pasado
ni viva esperando el futuro;
porque el pasado ya no es
y el futuro aún está por ser.
Lo que hay que ver cabalmente
es lo que ahora surge a cada momento.
Sabido esto, perseverad
invencibles e imperturbables.
Hoy hay que hacer el esfuerzo,
¿Quién sabe si mañana no llega la muerte?
Con el señor de la muerte y sus grandes huestes no se pacta,
pero al que así persevera
fervoroso día y noche,
a ése el sabio pacífico
le llama el solitario feliz.

»¿ y cómo, monjes, se persigue el pasado? Pues deleitándose al recordar: “En el pasado, tal fue mi forma material”, deleitándose al recordar: “En el pasado, tal fue mi sensación”, deleitándose al recordar: “En el pasado, tal fue mi percepción”: deleitándose al recordar: “En el pasado, tales fueron mis composiciones mentales”, deleitándose al recordar: “En el pasado, tal fue mi conciencia”
»Así es, monjes, como se persigue el pasado.
»¿ y cómo, monjes, no se persigue el pasado? Pues no deleitándose al recordar: “En el pasado, tal fue mi forma material”, no deleitándose al recordar: “En el pasado, tal fue mi sensación” , no deleitándose al recordar:. “En el pasado, tal fue mi percepción”: no deleitándose al recordar: “En el pasado, tales fueron mis composiciones mentales”, no deleitándose al recordar: “En el pasado, tal fue mi conciencia”.
»Así es, monjes, como no se persigue el pasado.
»¿ y cómo, monjes, se vive esperando el futuro? Pues deleitándose al pensar: “Es posible que, en el futuro, tal sea mi forma material”, deleitándose al pensar: “Es posible que, en el futuro, tal sea mi sensación”, deleitándose al pensar: “Es posible que, en el futuro, tal sea mi percepción”: deleitándose al pensar: “Es posible que, en el futuro, tales sean mis composiciones mentales”, deleitándose al pensar: “Es posible que, en el futuro, tal sea mi conciencia”.
»Así es, monjes, como se vive esperando el futuro.
»¿ y cómo, monjes, no se vive esperando el futuro? Pues no deleitándose al pensar: “Es posible que, en el futuro, tal sea mi forma material”, no deleitándose al pensar: “Es posible que, en el futuro, tal sea mi sensación”, no deleitándose al pensar: “Es posible que, en el futuro, tal sea mi percepción”: no deleitándose al pensar: “Es posible que, en el futuro, tales sean mis composiciones mentales”, no deleitándose al pensar: “Es posible que, en el futuro, tal sea mi conciencia”.
»Así es, monjes, como no se vive esperando el futuro.
»¿ y cómo, monjes, uno es vencido ante los estados mentales que surgen a cada momento? Pues he aquí que un hombre común inculto, que no respeta a los Nobles, que no está versado ni educado en su enseñanza, que no respeta a los hombres con nobleza de carácter, que no está versado ni educado en su Enseñanza, considera que la forma material es el yo, o bien que la forma material pertenece al yo, o bien que la forma material está en el yo, o bien que el yo está en la forma material. Considera que la sensación… que la percepción… que las composiciones mentales… que la conciencia es el yo, o bien que la conciencia pertenece al yo, o bien que la conciencia está en el yo, o bien que el yo está en la conciencia.
»Así es, monjes, como uno es vencido por los estados mentales que surgen a cada momento.
»¿y cómo, monjes, uno es invencible por los estados mentales que surgen a cada momento? Pues he aquí que un Noble Discípulo, que respeta a los Nobles, que está versado y educado en su enseñanza, que respeta a los hombres con nobleza de carácter, que está versado y educado en su Enseñanza, no considera que la forma material es el yo, ni que la forma material pertenece al yo, ni que la forma material está en el yo, ni que el yo está en la forma material. No considera que la sensación… que la percepción… que las composiciones mentales… que la conciencia es el yo, ni que la conciencia pertenece al yo, ni que la conciencia está en el yo, ni que el yo está en la conciencia.
»Así es, monjes, como uno es invencible ante los estados mentales que surgen a cada momento.

Que nadie persiga el pasado
ni viva esperando el futuro;
porque el pasado ya no es
y el futuro aún está por ser.
Lo que hay que ver cabalmente
es lo que ahora surge a cada momento.
Sabido esto, perseverad,
invencibles e imperturbables.
Hoy hay que hacer el esfuerzo,
¿Quién sabe si mañana no llega la muerte?
Con el señor de la muerte y sus grandes huestes no se pacta,
pero al que así persevera
fervoroso día y noche,
a ése el sabio pacífico
le llama el solitario feliz.

»A esto me refería cuando dije: “Monjes, os predicaré el análisis y la exposición del solitario feliz”.»
Así habló el Bienaventurado, y los monjes gozaron y se complacieron con sus palabras.


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