Satipaṭṭhāna Sutta: Sermón sobre los fundamentos de la atención

Así lo he oído. En cierta ocasión, el Bienaventurado estaba viviendo con los Kuru, en una de sus ciudades llamada Kammāsadhamma. Allí el Bienaventurado se dirigió así a los monjes:

-Monjes.

-Sí, venerable señor –le contestaron.

El Bienaventurado les dijo así:

-Monjes, éste es el único camino para la purificación de los seres, para la superación de la pena y de las lamentaciones, para la eliminación del sufrimiento y de la aflicción, para alcanzar el recto sendero, para realizar el Nibbāna; asaber: los cuatro fundamentos de la atención.

»¿Cuales son esos cuatro? Aquí, monjes, un monje vive contemplando el cuerpo en el cuerpo, fervoroso, lucido y atento, desechando la codicia y la aflicción de lo mundano.

»Vive contemplando las sensaciones en las sensaciones… contemplando la mente en la mente… contemplando los objetos mentales en los objetos mentales, fervoroso, lúcido y atento, desechando la codicia y la aflicción de lo mundano.

»Y, monjes, ¿cómo vive un monje contemplando el cuerpo en el cuerpo? He aquí, monjes, que un monje que se ha ido al bosque o al pie de un árbol o un lugar solitario, se sienta, cruza las piernas, yergue su cuerpo y fija la atención en torno a la boca: inspira atento y atento espira: Al inspirar profundamente, sabe: “Inspiro profundamente”.

»Al espirar profundamente, sabe: “Espiro profundamente”.

»Al inspirar ligeramente, sabe: “Inspiro ligeramente”.

»Al espirar ligeramente, sabe “Espiro ligeramente”.

»Se ejercita así: “Consciente de todo el cuerpo, inspiraré”.

»Se ejercita así: “Consciente de todo el cuerpo, espiraré”.

»Se ejercita así: “Calmando la actividad corporal, inspiraré”.

»Se ejercita así: “Calmando la actividad corporal, espiraré”.

»Monjes, de la misma manera que un tornero experto o un aprendiz al labrar una voluta grande sabe. “Labro una voluta grande”, o al labrar una voluta pequeña sabe: “Labro una voluta pequeña”, así el monje:

»Al inspirar profundamente, sabe: “Inspiro profundamente”.

»Al espirar profundamente sabe: “Espiro profundamente”.

»Al inspirar ligeramente sabe: “Inspiro ligeramente”.

»Al espirar ligeramente sabe: “Espiro ligeramente”.

»Se ejercita así: “Consciente de todo el cuerpo, inspiraré”.

»Se ejercita así: “Consciente de todo el cuerpo, espirare”.

»Se ejercita así. “Calmando la actividad corporal, inspiraré”.

»Se ejercita así. “Calmando la actividad corporal, espiraré”.

»Así vive contemplando el cuerpo en el cuerpo por dentro o vive contemplando el cuerpo en el cuerpo por fuera o vive contemplando el cuerpo en el cuerpo por dentro y por fuera a la vez; Vive contemplando en el cuerpo  los factores de su origen o vive contemplando en el cuerpo los factores de su disolución o vive contemplando los factores de origen y los de disolución a la vez. Tiene conciencia de que  “hay un cuerpo”, en el grado necesario para el conocimiento y la atención pura.

»Vive sin estar condicionado y sin apegarse a nada en el mundo.

»Así es como un monje vive contemplando el cuerpo en el cuerpo.

»Asimismo, monjes, cuando un monje camina sabe: “Estoy caminando”, cuando esta de pie sabe: “Estoy de pie”, cuando está sentado sabe: “Estoy sentado”, cuando está tumbado sabe: “Estoy tumbado”, y así sucesivamente según sea la postura que su cuerpo adopte.

»Así vive contemplando el cuerpo en el cuerpo por dentro… o por fuera … o por dentro y por fuera a la vez… Vive sin estar condicionado y sin apegarse a nada en el mundo.

»Así es como un monje vive contemplando el cuerpo en el cuerpo.

»Así mismo, monjes, un monje actúa con plena lucidez en todo lo que hace, ya sea yendo o viniendo, mirando adelante o mirando a su alrededor, encogiéndose o estirándose, llevando la túnica, el cuenco y el manto, comiendo, bebiendo, masticando, saboreando, defecando u orinando, caminando, de pie, sentado, dormido, despierto, hablando o en silencio, actúa con plena lucidez.

»Así vive contemplando el cuerpo en el cuerpo por dentro… o por fuera… o por dentro y por fuera a la vez… Vive sin estar condicionado y sin apegarse a nada en el mundo.

»Así es como un monje vive contemplando el cuerpo en el cuerpo.

»Asimismo, monjes, un monje examina su propio cuerpo, de la planta de los pies hacia arriba y de la coronilla hacia abajo, envuelto en la piel y lleno de impurezas, y piensa así: “En este cuerpo hay pelo en la cabeza, vello en el cuerpo, uñas, dientes, piel, carne, tendones, huesos, tuétano, riñones, corazón, hígado, pleura, bazo, pulmones, intestinos, mesenterio, estómago, heces, bilis, flemas, pus, sangre, sudor, grasa sólida, lágrimas, grasas líquidas, saliva, mocos, fluido sinovial, orina”. Es como tener un saco de provisiones de aquéllos con dos aberturas, lleno de diversas clases de grano, tales como arroz de montaña, arroz corriente, alubias, guisantes, ajonjolí, y arroz perlado, y un hombre que tiene buenos ojos lo abre y examina y dice: “Esto es arroz de montaña, esto es arroz corriente, esto son alubias, esto son guisantes, esto es ajonjolí, esto es arroz perlado”. De la misma manera, el monje examina su propio cuerpo de las plantas de los pies hacia arriba y de la coronilla hacia abajo, envuelto en la piel y lleno de impurezas y piensa así: “En este cuerpo hay pelos en la cabeza… etc”.

»Así vive contemplando el cuerpo en el cuerpo [como antes].

»Así es como un monje vive contemplando el cuerpo en el cuerpo.

»Asimismo, monjes, he aquí que un monje examina su propio cuerpo, en cualquier lugar o posición que se encuentre, considerando sus elementos primordiales: “En este cuerpo hay el elemento tierra, el elemento agua, el elemento fuego, y el elemento aire”.

»Como un carnicero experto o un aprendiz que, tras sacrificar a una vaca y dividirla en partes, se pone a venderlas en una encrucijada, de la misma manera el monje examina su propio cuerpo en cualquier lugar o posición que se encuentre, considerando sus elementos primarios: “En este cuerpo hay el elemento tierra, el elemento agua, el elemento fuego y el elemento aire”.

»Así vive contemplando el cuerpo en el cuerpo… [como antes].

»Así es como un monje vive contemplando el cuerpo en el cuerpo.

Asimismo, monjes, cuando un monje ve un cuerpo que lleva un día muerto, o dos días muerto, o tres días muerto, hinchado, amoratado y putrefacto, tirado en la calle, aplica [esta percepción] a su propio cuerpo de esta manera: “En verdad que también mi cuerpo tiene la misma naturaleza acabará del mismo modo y no escapará a este fin”.

»Así vive contemplando  el cuerpo en el cuerpo… [como antes].

»Asimismo, monjes, cuando un monje ve un cuerpo tirado en la calle, que está siendo devorado por los cuervos, los gavilanes, los buitres, los perros, los leopardos, los tigres, los chacales o por diversas clases de gusanos, aplica [esta percepción] a su propio cuerpo de esta manera: “En verdad que también mi cuerpo tiene la misma naturaleza, acabará del mismo modo y no escapará a este fin”.

»Asimismo, monjes, cuando un monje ve un cuerpo tirado en la calle, reducido a un esqueleto unido tan sólo por los tendones y con restos de carne sanguinolenta…

»Reducido a un esqueleto unido tan sólo por los tendones, sin carne pero aún embadurnado de sangre… Reducido a un esqueleto unido tan sólo por los tendones, sin carne y sin sangre… Reducido a huesos sueltos esparcidos en todas las direcciones: aquí los huesos de la mano, allí los de los pies, la tibia por acá, el fémur por allá, aquí la pelvis, allí las vértebras, el cráneo más allá… o bien reducido a huesos mondos blanqueados como una concha… Reducido a un montón informe de huesos que llevan ahí más de un año… o reducido a unos huesos podridos, convertidos en polvo…

»En cada caso aplica [esta percepción] a su propio cuerpo de esta manera: “En verdad que también mi cuerpo tiene la misma naturaleza, acabará del mismo modo y no escapará a este fin”.

»Así vive contemplando el cuerpo en el cuerpo por dentro o por fuera o por dentro y por fuera a la vez. Vive contemplando en el cuerpo los factores de su origen o vive contemplando en el cuerpo los factores de su disolución o vive contemplando los factores de origen y de disolución a la vez. Tiene conciencia de que “hay un cuerpo”, en el grado necesario para el conocimiento y la atención pura.

»Vive sin estar condicionado y sin apegarse a nada en el mundo.

»Así es como un monje vive contemplando el cuerpo en el cuerpo.

»Y, monjes, ¿cómo vive un monje contemplando las sensaciones en las sensaciones?

»He aquí, monjes, que al experimentar una sensación agradable el monje sabe: “Experimento una sensación agradable”; cuando experimenta una sensación desagradable sabe: “Experimento una sensación desagradable”; cuando experimenta una sensación que no es ni agradable ni desagradable sabe: “Experimento una sensación neutra”. Cuando experimenta una sensación mundana agradable sabe: “Experimento una sensación mundana agradable”; cuando experimenta una sensación no mundana agradable” sabe: “Experimento una sensación no mundana agradable”. Cuando experimenta una sensación mundana desagradable sabe: “Experimento una sensación mundana agradable”; cuando experimenta una sensación no mundana desagradable” sabe: “Experimento una sensación no mundana desagradable”. Cuando experimenta una sensación mundana que no es ni agradable ni desagradable sabe: “Experimento una sensación mundana neutra”. Cuando experimenta una sensación no mundana que no es ni agradable ni desagradable sabe: “Experimento una sensación no mundana neutra”.

»Así vive contemplando las sensaciones en las sensaciones por dentro, o por fuera, o por dentro y por fuera a la vez. Vive contemplando  en las sensaciones los factores de su origen o vive contemplando en las sensaciones los factores de su disolución o vive contemplando los factores de origen y de disolución a la vez. Tiene conciencia de que “hay una sensación”, en el grado necesario para el conocimiento y  la atención pura.

»Vive sin estar condicionado y sin apegarse a nada en el mundo.

»Así es como un monje vive contemplando las sensaciones en las sensaciones.

»Y, monjes, ¿cómo vive un monje contemplando la mente en la mente?

»He aquí que un monje, cuando hay pasión en la mente sabe que hay pasión, y cuando no hay pasión en la mente sabe que no la hay; cuando hay odio en la mente sabe que hay odio, y cuando no hay odio en la mente sabe que no lo hay; cuando la mente está ofuscada sabe que está ofuscada, y cuando la mente no está ofuscada sabe que no lo está; cuando la mente está disminuida sabe que está disminuida; cuando está distraída sabe que está distraída; cuando la mente está desarrollada sabe que está desarrollada; cuando la mente no está desarrollada, sabe que no lo está;cuando la mente está en estado superable, sabe que es superable; cuando está en estado no superable, sabe que no es superable; cuando la mente está concentrada sabe que está concentrada, y cuando la mente no está concentrada sabe que no lo está; cuando la mente está liberada sabe que está liberada; cuando la mente no está liberada sabe que no lo está.

»Así vive contemplando la mente en la mente por dentro o por fuera o por dentro y por fuera a la vez. Vive contemplando en la mente los factores de su origen o vive contemplando en la mente los factores de su disolución o vive contemplando los factores de su origen y de  disolución a la vez. Tiene conciencia de que “hay una mente”, en el grado necesario para el conocimiento y la atención pura.

»Vive sin estar condicionado y sin apegarse a nada en el mundo.

»Así es como un monje vive contemplando la mente en la mente.

»Y, monjes, ¿cómo vive un monje contemplando los objetos de la mente en los objetos de la mente? He aquí que un monje vive contemplando los objetos de la mente constituidos por los cinco impedimentos.He aquí monjes, que cuando el deseo de los sentidos está presente en él, el monje sabe: “Hay deseo de los sentidos en mi”. Sabe cómo surge el deseo de los sentidos que no existía previamente; sabe cómo renunciar al deseo de los sentidos que ha surgido y sabe cómo ya no vuelve a surgir en el futuro el deseo de los sentidos al que ha renunciado.

»Cuando la malevolencia está presente en él, el monje sabe: “Hay malevolencia en mí”, y cuando la malevolencia está ausente sabe: “No hay malevolencia en mi”. Sabe cómo surge la malevolencia que no existía previamente, sabe cómo renunciar a la malevolencia que ha surgido y sabe cómo ya no vuelve a surgir en el futuro la malevolencia a la que ha renunciado.

»Cuando la pereza y la apatía están presentes en él, el monje sabe: “Hay pereza y apatía en mi”; cuando la pereza y la apatía están ausentes sabe: “No hay pereza ni apatía en mi” Sabe cómo surgen la pereza y la apatía que no existían previamente; sabe cómo renunciar a la pereza y a la apatía surgidas y sabe cómo ya no vuelven a surgir en el futuro la pereza y la apatía a las que ha renunciado.

»Cuando el desasosiego y la ansiedad están presentes en él, sabe: “Hay desasosiego y ansiedad en mí”; cuando el desasosiego y la ansiedad están ausentes sabe: “No hay desasosiego ni ansiedad en mí”. Sabe cómo surgen el desasosiego y la ansiedad que no existían previamente; sabe cómo renunciar al desasosiego y a la ansiedad surgidos, y sabe cómo ya no vuelven a surgir en el futuro el desasosiego y la ansiedad a los que ha renunciado.

»Cuando la duda está presente en él, el monje sabe: “Hay duda en mí”, cuando la duda está ausente sabe: “No hay duda en mí”. Sabe cómo surge la duda que no existía previamente; sabe cómo renunciar a la duda surgida y sabe cómo ya no vuelve a surgir en el futuro la duda a la que ha renunciado.

»Así vive contemplando los objetos de la mente en los objetos de la mente por dentro, o por fuera, o por dentro y por fuera a la vez. Vive contemplando en los objetos de la mente los factores de su origen o vive contemplando en los objetos de la mente los factores de su disolución o vive contemplando los factores de origen y de disolución a la vez. Tiene conciencia de que: “Hay objetos mentales” en el grado necesario para el conocimiento y la atención pura.

»Vive sin estar condicionado y sin apegarse a nada en el mundo.

»Así es, como un monje vive contemplando los objetos de la mente en los objetos de la mente constituidos por los cinco impedimentos.

»Asimismo, monjes, un monje vive contemplando los objetos de la mente constituidos por los cinco agregados del apego. Y, monjes, ¿cómo vive un monje contemplando los objetos de la mente constituidos por los cinco agregados  del apego?

»He aquí, monjes, que un monje sabe: “Así es la forma material, así surge la forma material, así desaparece la forma material; así es la sensación, así surge la sensación, así desaparece la sensación; así es la percepción, así surge la percepción, así desaparece la percepción; así son las composiciones mentales; así surgen las composiciones mentales, así desaparecen las composiciones mentales; así es la conciencia, así surge la conciencia, así desaparece la conciencia”.

»Así vive contemplando los objetos de la mente en los objetos de la mente por dentro o por fuera o por dentro y por fuera a la vez. Vive contemplando  en los objetos de la mente los factores de su origen o vive contemplando en los objetos de la mente los factores de su disolución o vive contemplando los factores de origen y de disolución a la vez.Tiene conciencia de que: “Hay objetos mentales”, en el grado necesario para el conocimiento y la atención pura.

»Vive sin estar condicionado y sin apegarse a nada en el mundo.

»Así es como un monje vive contemplando los objetos de la mente en los objetos de la mente constituidos por los cinco agregados del apego.

»Asimismo, monjes, un monje vive contemplando los objetos mentales constituidos por las seis esferas internas y las seis esferas externas de los sentidos.Y, monjes, ¿cómo vive un moje contemplando los objetos de la mente constituidos por las seis esferas internas y las seis esferas externas de los sentidos?

»He aquí, monjes, que un monje conoce el ojo, conoce las formas visibles y conoce la traba que surge como consecuencia de ambos [el ojo y las formas]; sabe cómo surge la traba que no existía previamente, sabe cómo renunciar a la traba que ha surgido y sabe cómo ya no vuelve a surgir en el futuro la traba a la que ha renunciado.

»Conoce el oído y los sonidos…, la nariz y los olores…, la lengua y los sabores…, el cuerpo y los objetos táctiles…, la mente y los objetos de la mente, y conoce las trabas que surgen como consecuencia de ellos. Sabe cómo surgen las trabas que no existían previamente, sabe cómo renunciar a las trabas que han surgido y sabe cómo ya no vuelven a surgir en el futuro las trabas a las que ha renunciado.

»Así vive contemplando los objetos de la mente en los objetos de la mente por dentro o por fuera o por dentro y por fuera a la vez… [como antes].

»Así es como un monje vive contemplando los objetos de la mente en los objetos de la mente constituidos por las seis esferas internas y las seis esferas externas de los sentidos.

»Asimismo, monjes, un monje vive contemplando los objetos de la mente en los objetos de la mente constituidos por los siete factores de la iluminación. Y, monjes, ¿cómo vive un monje contemplando los objetos de la mente en los objetos de la mente constituidos por los siete factores de la iluminación?

»He aquí, monjes, que cuando la atención  que es factor de iluminación está presente en él, el monje sabe: “Hay en mí la atención que es factor de iluminación”; cuando la atención que es factor de iluminación está ausente, sabe: “No hay en mí la atención que es factor de iluminación”. Sabe cómo surge la atención que es factor de iluminación que no existía previamente, y, una vez surgida, sabe cómo cultivarla hasta lograr su perfección.

»Igualmente, cuando la indagación de la realidad,energía, gozo, sosiego, concentración y ecuanimidad que son factores de iluminación están presentes en él, el monje sabe: “Hay en mi indagación de la realidad, energía, gozo, sosiego, concentración y ecuanimidad que son factores de iluminación”, y cuando están ausentes sabe: “No hay en mí la indagación de la realidad, energía, gozo, sosiego, concentración y ecuanimidad que son factores de iluminación”. Sabe cómo surge cada factor de iluminación que no existía previamente, y, una vez surgido, sabe cómo cultivarlo hasta lograr su perfección.

»Así vive contemplando los objetos de la mente en los objetos de la mente por dentro o por fuera, o por dentro y por fuera a la vez… [como antes].

»Así es, monjes, como el monje vive contemplando los objetos de la mente en los objetos de la mente constituidos por los siete factores de iluminación.

»Asimismo, monjes, un monje vive contemplando los objetos de la mente en los objetos de la mente constituidos por las Cuatro Nobles Verdades. Y, monjes, ¿cómo vive un monje contemplando los objetos de la mente en los objetos de la mente constituidos por las Cuatro Nobles Verdades?

»He aquí, monjes, que un monje sabe tal y como es en realidad: ¡Esto es el sufrimiento”; sabe tal y como es en realidad: “Esto es el origen del sufrimiento”; sabe tal y como es en realidad: “Esto es la cesación del sufrimiento”; sabe tal y como es en realidad: “Este es el sendero que conduce a la cesación del sufrimiento”.

»Así vive contemplando los objetos de la mente en los objetos de la mente por dentro o por fuera, o por dentro y por fuera a la vez. Vive contemplando en los objetos de la mente los factores de su origen o vive contemplando en los objetos de la mente los factores de su disolución o vive contemplando los factores de origen y disolución a la vez.  Tiene conciencia de que: “Hay objetos mentales”, en el grado necesario para el conocimiento y la atención pura.

»Vive sin estar condicionado y sin apegarse a nada en el mundo.

»Así es como un monje vive contemplando los objetos de la mente en los objetos de la mente constituidos por las Cuatro Nobles Verdades.

»En verdad, monjes, que aquél que cultive estos cuatro fundamentos de la atención de esta manera, durante siete años, puede recoger uno de estos dos frutos: la sabiduría liberadora en este mismo mundo o, si aún le queda un resto de apego, el estado sin regreso.

»Monjes, ni siquiera siete años. Si una persona cultiva estos cuatro fundamentos de la atención de esta manera durante seis años…, cinco años…, cuatro años…, tres años…, dos años…, durante un año, entonces puede recoger uno de estos dos frutos: la sabiduría liberadora en este mismo mundo, o, si aún le queda un resto de apego, el estado sin regreso.

»Monjes, ni siquiera un año. Si una persona cultiva estos cuatro fundamentos de la atención de esta manera durante siete meses…, seis meses…, cinco meses…, cuatro meses…, tres meses…, dos meses…, un mes…, durante medio mes, puede recoger uno de estos dos frutos: la sabiduría liberadora en este mismo mundo o, si aún le queda un resto de apego, el estado sin regreso.

»Monjes, ni siquiera un mes. Si una persona cultiva estos cuatro fundamentos de la atención de esta manera durante siete días, puede recoger uno de estos dos frutos: la sabiduría liberadora en este mismo mundo o, si aún le queda un resto de apego, el estado sin regreso.

»Por esto se ha dicho: “Monjes, este es el único camino para la purificación de los seres, para la superación de la pena y de las lamentaciones, para la eliminación del sufrimiento y de la aflicción, para alcanzar el recto sendero, para experimentar el Nibbāna, a saber: los cuatro fundamentos de la atención”.»

Así habló el Bienaventurado, y los monjes gozaron y se complacieron con sus palabras.

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Sermón sobre el solitario feliz

Así lo he oído. En cierta ocasión el Bienaventurado residía en Savatthi, en la arboleda de Jeta, en el parque de Anathapindika. Allí, el Bienaventurado se dirigió a los monjes diciendo:
-Monjes.
-Sí, venerable señor -le respondieron los monjes.
Y el Bienaventurado dijo así:
-Monjes, os predicaré el análisis y la exposición del solitario feliz. Escuchad con cuidadosa atención y hablaré.
-Sí, venerable señor -le respondieron los monjes.
Y el Bienaventurado dijo así:

Que nadie persiga el pasado
ni viva esperando el futuro;
porque el pasado ya no es
y el futuro aún está por ser.
Lo que hay que ver cabalmente
es lo que ahora surge a cada momento.
Sabido esto, perseverad
invencibles e imperturbables.
Hoy hay que hacer el esfuerzo,
¿Quién sabe si mañana no llega la muerte?
Con el señor de la muerte y sus grandes huestes no se pacta,
pero al que así persevera
fervoroso día y noche,
a ése el sabio pacífico
le llama el solitario feliz.

»¿ y cómo, monjes, se persigue el pasado? Pues deleitándose al recordar: «En el pasado, tal fue mi forma material», deleitándose al recordar: «En el pasado, tal fue mi sensación», deleitándose al recordar: «En el pasado, tal fue mi percepción»: deleitándose al recordar: «En el pasado, tales fueron mis composiciones mentales», deleitándose al recordar: «En el pasado, tal fue mi conciencia»
»Así es, monjes, como se persigue el pasado.
»¿ y cómo, monjes, no se persigue el pasado? Pues no deleitándose al recordar: «En el pasado, tal fue mi forma material», no deleitándose al recordar: «En el pasado, tal fue mi sensación» , no deleitándose al recordar:. «En el pasado, tal fue mi percepción»: no deleitándose al recordar: «En el pasado, tales fueron mis composiciones mentales», no deleitándose al recordar: «En el pasado, tal fue mi conciencia».
»Así es, monjes, como no se persigue el pasado.
»¿ y cómo, monjes, se vive esperando el futuro? Pues deleitándose al pensar: «Es posible que, en el futuro, tal sea mi forma material», deleitándose al pensar: «Es posible que, en el futuro, tal sea mi sensación», deleitándose al pensar: «Es posible que, en el futuro, tal sea mi percepción»: deleitándose al pensar: «Es posible que, en el futuro, tales sean mis composiciones mentales», deleitándose al pensar: «Es posible que, en el futuro, tal sea mi conciencia».
»Así es, monjes, como se vive esperando el futuro.
»¿ y cómo, monjes, no se vive esperando el futuro? Pues no deleitándose al pensar: «Es posible que, en el futuro, tal sea mi forma material», no deleitándose al pensar: «Es posible que, en el futuro, tal sea mi sensación», no deleitándose al pensar: «Es posible que, en el futuro, tal sea mi percepción»: no deleitándose al pensar: «Es posible que, en el futuro, tales sean mis composiciones mentales», no deleitándose al pensar: «Es posible que, en el futuro, tal sea mi conciencia».
»Así es, monjes, como no se vive esperando el futuro.
»¿ y cómo, monjes, uno es vencido ante los estados mentales que surgen a cada momento? Pues he aquí que un hombre común inculto, que no respeta a los Nobles, que no está versado ni educado en su enseñanza, que no respeta a los hombres con nobleza de carácter, que no está versado ni educado en su Enseñanza, considera que la forma material es el yo, o bien que la forma material pertenece al yo, o bien que la forma material está en el yo, o bien que el yo está en la forma material. Considera que la sensación… que la percepción… que las composiciones mentales… que la conciencia es el yo, o bien que la conciencia pertenece al yo, o bien que la conciencia está en el yo, o bien que el yo está en la conciencia.
»Así es, monjes, como uno es vencido por los estados mentales que surgen a cada momento.
»¿y cómo, monjes, uno es invencible por los estados mentales que surgen a cada momento? Pues he aquí que un Noble Discípulo, que respeta a los Nobles, que está versado y educado en su enseñanza, que respeta a los hombres con nobleza de carácter, que está versado y educado en su Enseñanza, no considera que la forma material es el yo, ni que la forma material pertenece al yo, ni que la forma material está en el yo, ni que el yo está en la forma material. No considera que la sensación… que la percepción… que las composiciones mentales… que la conciencia es el yo, ni que la conciencia pertenece al yo, ni que la conciencia está en el yo, ni que el yo está en la conciencia.
»Así es, monjes, como uno es invencible ante los estados mentales que surgen a cada momento.

Que nadie persiga el pasado
ni viva esperando el futuro;
porque el pasado ya no es
y el futuro aún está por ser.
Lo que hay que ver cabalmente
es lo que ahora surge a cada momento.
Sabido esto, perseverad,
invencibles e imperturbables.
Hoy hay que hacer el esfuerzo,
¿Quién sabe si mañana no llega la muerte?
Con el señor de la muerte y sus grandes huestes no se pacta,
pero al que así persevera
fervoroso día y noche,
a ése el sabio pacífico
le llama el solitario feliz.

»A esto me refería cuando dije: «Monjes, os predicaré el análisis y la exposición del solitario feliz».»
Así habló el Bienaventurado, y los monjes gozaron y se complacieron con sus palabras.

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Ocho Versos para Adiestrar la Mente – Langri Tangpa

El gueshe Langri Tangpa (1054-1123), uno de los discípulos directos de Dromtonpa, que era el discípulo principal de Atisha, resumió la enseñanza extremadamente profunda en sólo ocho versos, que aquí se presentan como Ocho Versos para Adiestrar la Mente. Los siete primeros versos tratan de las prácticas asociadas con el cultivo del aspecto del método del camino, que son la compasión, el altruismo, la aspiración de alcanzar labudeidad, etc. El octavo verso se centra en las prácticas para el cultivo del aspecto de la sabiduría del camino.

Verso 1
Pensando en que todos los seres sentientes
son aún más valiosos que la joya que colma los deseos,
con el fin de alcanzar el supremo propósito,
pueda yo siempre considerarles preciosos.

Verso 2
Dondequiera que vaya, con quienquiera que esté,
pueda yo sentirme inferior a los demás y,
desde lo más hondo de mi corazón,
considerarles a todos sumamente preciosos.

Verso 3
Que sea yo capaz de examinar mi mente en todas las acciones,
y en el momento en que aparezca un estado negativo,
ya que nos pone en peligro a mí mismo y a los demás,
pueda yo hacerle frente y apartarlo.

Verso 4
Cuando vea a seres de disposición negativa
o a los que están oprimidos por la negatividad o el dolor,
pueda yo considerarlos tan preciosos como un tesoro hallado,
pues son difíciles de encontrar.

Verso 5
Cuando otros, impulsados por los celos,
me injurian y tratan de otros modos injustos,
pueda yo aceptar la derrota sobre mí,
y ofrecer la victoria a los demás.

Verso 6
Cuando una persona a quien he ayudado,
o en quien he depositado todas mis esperanzas
me daña muy injustamente,
pueda yo verla como a un amigo sagrado.

Verso 7
En resumen, que pueda yo ofrecer, directa e indirectamente,
toda alegría y beneficio a todos los seres, mis madres,
y que sea capaz de
tomar secretamente sobre mí todo su dolor y sufrimiento.

Verso 8
Que no se vean mancillados por los conceptos
de los ocho intereses mundanos
y, conscientes de que todas las cosas son ilusorias,
que puedan ellos, sin aferramiento, verse libres de las ataduras.

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Cortar a través de la confusión – S.S. XVII Gyalwa Karmapa

 

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Cultivar las 12 Clases de Riqueza – Khandro Rinpoché

Su Eminencia Jetsün Khandro Rimpoché, la noche de año nuevo de 2011 se dirigió a la sangha de todo el mundo desde el monasterio de Mindrolling en India vía web cast. En esta maravillosa enseñanza Rinpoché describe las 12 clases de riqueza que espera que los practicantes puedan cultivar a lo largo del año siguiente.

Leer texto completo en http://www.samtentse.es/htmldocs/textos.html

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